Ayer tuve la oportunidad de asistir a la entrega del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 2011 concedido en Caracas al escritor argentino Ricardo Piglia por su obra Blanco nocturno, novela policial que trata sobre la audaz investigación que hace el comisario Cueto con ayuda del periodista Emilio Renzi sobre la muerte de Tony Duran, ciudadano norteamericano oriundo de Puerto Rico, registrada en un hotel de un pueblito en una provincia de Buenos Aires, quien mantenía una relación poco convencional con las gemelas Ada y Sofía Belladona.
El galardón fue entregado por el ministro para la cultura de Venezuela Pedro Calzadilla y en su discurso Ricardo Piglia, ganador de tan envidiable premio, manifestó que los escritores trabajan siempre en la soledad y en la incertidumbre, cosa con la cual estoy completamnete de acuerdo; además, dijo que "los reconocimientos de los lectores y del público son siempre modos de poder continuar en el trabajo y por eso me parece que un Premio importante que se otorga en América Latina tenga la tradición, continuidad y prestigio que tiene el premio Rómulo Gallegos".
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